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El presidente de los Estados
Unidos, Barack Obama, le apostará a la
energía nuclear, para lo que él considera una opción de generación de energía
limpia a corto plazo, con miras a la reducción de emisiones de Gases Efecto de
Invernadero (GEI).
Para esto, se proyecta una inversión de 54 millones de dólares. La propuesta será presentada el lunes, primero de febrero, en espera de aprobación por el Congreso de los Estados Unidos.
El dinero será destinado a la construcción de centrales nucleares, que se sumarán a las 104 existentes, que producen en la actualidad el 20% de energía del país. A su vez, éstas generan el 70% de la energía proveniente de fuentes no contaminantes, grupo al cual pertenecen también uentes como las eólicas, solares e hidroeléctricas.
Contario a la aprobación de los Republicanos, sectores del partido Demócrata y algunas organizaciones ambientalistas critican fuertemente ésta medida, al evocar el accidente nuclear más grande de la historia norteamericana, ocurrida en la ciudad de Harrisburg (Pensilvania) en el año 1979.
Ante las oposiciones, el presidente Obama propuso la formación de un panel de expertos que evalúen las diferentes posibilidades de lugares aptos para el almacenamiento de los desechos nucleares. Para esto, no será considerado el “cementerio nuclear” en Yuca Mountain, sugerido en años anteriores por la administración Bush, y que en su época fue severamente criticada por diferentes sectores, incluyendo a los habitantes del Estado de Nevada.
La 'Comisión para el Futuro Nuclear de los EEUU'-como sería llamado el panel- estará dirigido por Steven Chu, secretario de Energía. Su tarea será presentar dentro de 18 meses propuestas preliminares sobre el tema de los residuos radiactivos, para luego llegar a determinaciones finales en un plazo de 24 meses.
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